Mañana, 12 de agosto, un eclipse solar total cruzará el norte de España. Es la primera vez desde 1905. Y como cada vez que se acerca uno, vuelven a circular los trucos de siempre: que si con unas gafas de sol oscuras basta, que si mirando a través de una radiografía vieja, que si con un CD, con un cristal ahumado o con las gafas 3D del cine.
Todos son falsos. Y este es de los pocos bulos que pueden costarte literalmente la vista.
Vamos por partes, porque aquí no vale con desmentir: hay que explicar qué sí funciona.
Por qué mirar el Sol en un eclipse es especialmente peligroso
Cualquier día del año, si intentas mirar al Sol de frente, el reflejo te obliga a apartar la vista de inmediato. Es un mecanismo de defensa que funciona bastante bien.
Durante un eclipse parcial, ese mecanismo se desactiva. La Luna tapa buena parte del disco solar, la luz ambiente baja y la molestia desaparece, así que puedes quedarte mirando mucho más tiempo del que aguantarías normalmente. Pero la radiación infrarroja y ultravioleta sigue llegando igual, y esa sí quema.
El resultado se llama retinopatía solar. El Ministerio de Sanidad lo resume sin rodeos: uno de los principales riesgos durante un eclipse solar es la lesión en la retina, potencialmente irreversible.
Y hay un detalle que lo hace más traicionero: la retina no tiene receptores de dolor. No notas nada mientras ocurre. El daño aparece horas después, en forma de mancha en el centro de la visión.
Lo que NO protege, aunque te lo hayan dicho
Esta lista no es nuestra: la publica el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Ninguno de estos elementos protege adecuadamente:
- Gafas de sol convencionales, por muy oscuras o caras que sean. Filtran una parte de la luz visible, no la radiación que daña la retina.
- Radiografías. El clásico. No filtran infrarrojos.
- CD o DVD. Ni el disco ni mirar a través de él.
- Cristales ahumados y cualquier filtro casero.
- Gafas 3D de cine o lentes oscuras sin certificación.
Añadimos uno que no siempre aparece en las listas y es de los más peligrosos: mirar con prismáticos, telescopio o el objetivo de una cámara, aunque lleves gafas de eclipse. Esos aparatos concentran la luz y pueden atravesar el filtro en un instante. Para usarlos hace falta un filtro solar específico montado delante de la lente.
Lo único que sirve: la norma ISO 12312-2:2015
Las gafas de eclipse son legalmente un Equipo de Protección Individual de Categoría II. Eso significa que deben pasar un examen de la UE, incluir Declaración UE de Conformidad y llevar el marcado CE.
Y solo se consideran seguras para mirar al Sol directamente las que cumplen la norma internacional ISO 12312-2:2015, que fija los requisitos de seguridad fotobiológica, calidad del filtro y resistencia del material.
Si en la montura no aparece esa referencia, no las uses. Sin excepciones.
Seis modelos retirados del mercado en España
Aquí conviene precisar algo, porque se está contando mal en algunos medios: las retiradas no las ha ordenado ninguna asociación de consumidores. Las han acordado las autoridades de consumo de varias comunidades autónomas, y se han difundido a través de la Red de Alerta Nacional de Consumo, el sistema que coordina el Ministerio de Consumo.
Los modelos afectados pertenecen a las marcas Lionstar, ECP Eye Care Professional, Pelispan, Homanaje, Orro y Opticalia. Entre finales de julio y primeros de agosto se fueron incorporando a la red de alerta a partir de notificaciones de Galicia, La Rioja, Aragón y Castilla y León, entre otras.
Lo interesante es por qué son peligrosas, porque no es lo que uno imaginaría. El problema es que su filtro es demasiado opaco: al ponértelas no ves absolutamente nada, ni siquiera el Sol. Y entonces haces lo natural, que es levantártelas un momento para localizar dónde está y encuadrar. Ese instante a ojo descubierto, mirando directamente al Sol, es el daño.
Si compraste unas gafas y al ponértelas no distingues el disco solar, no las fuerces: no valen.
¿Puedo reutilizar las gafas de otro eclipse?
Depende de la edad y del estado. Un estudio del Laboratorio de Instrumentación Científica Avanzada de la Universidad Complutense de Madrid analizó 70 modelos fabricados entre 1999 y 2025 y encontró que muchos conservan sus propiedades protectoras después de dos décadas, pero algunos fabricantes mostraban signos claros de degradación del filtro.
Sus recomendaciones son claras: comprar solo gafas con marcado CE y certificación ISO 12312-2:2015 aprobada por un organismo notificado, y descartar las que tengan más de quince años o carezcan de información del fabricante, porque eso suele indicar falsificación. Las adquiridas recientemente y certificadas siguen siendo válidas para los eclipses de 2026, 2027 y 2028.
Y en cualquier caso, revísalas a contraluz antes: si el filtro está rayado, perforado, rasgado o suelto de la montura, no las uses.
La alternativa gratis y totalmente segura
Si no tienes gafas certificadas o no te fías de las que tienes, hay un método que no falla: la observación indirecta.
Coge un cartón, hazle un agujero pequeño con un alfiler y deja que el Sol lo atraviese proyectando la imagen sobre otra superficie clara, a un metro o más. Verás el disco solar mordido por la Luna, proyectado. Nunca miras al Sol: miras la proyección.
Funciona igual de bien con la sombra de un árbol frondoso, donde los huecos entre las hojas actúan como cientos de agujeritos y llenan el suelo de pequeños soles en forma de media luna. También sirve un colador de cocina.
Un matiz sobre la totalidad
Durante los pocos minutos en que el disco solar queda completamente cubierto —y solo dentro de la franja de totalidad—, es seguro mirar a simple vista. Es más: es la única forma de ver la corona solar.
Pero ojo con esto, porque es donde ocurren la mayoría de los accidentes: en cuanto asoma el primer rayo, hay que volver a ponerse las gafas inmediatamente. Y si estás fuera de la franja de totalidad, como en Madrid o Barcelona, ese momento no llega nunca: la protección no se quita en ningún instante. Por eso Consumo recomienda directamente mantener las gafas puestas todo el rato.
El veredicto
El peligro de mirar un eclipse sin protección no es un bulo, es real. Los bulos son los atajos: las gafas de sol, la radiografía, el CD, el cristal ahumado.
Solo hay dos formas seguras de ver el eclipse de mañana: gafas certificadas ISO 12312-2:2015 en buen estado, o proyección indirecta. Cualquier otra cosa es jugártela con una lesión que no duele mientras ocurre y que puede no tener vuelta atrás.
El próximo eclipse total en España es el 2 de agosto de 2027. Merece la pena llegar a él con la vista intacta.
