La montaña de Marte tan alta que su cumbre está fuera de la atmósfera

El Monte Olimpo mide 21,9 km: casi tres veces el Everest. Es tan alto que su cima sobresale de la atmósfera marciana, y tan ancho que desde su base no podrías ni verlo.

La montaña que se sale de su propio planeta

¡Hola a todos, terrícolas y curiosos del cosmos! Soy Luna Rivera, y hoy en Planeta Viral nos vamos a Marte para conocer una montaña tan absurdamente grande que rompe la definición misma de montaña. Preparad el cuello, porque hay que mirar muy arriba.

Se llama Monte Olimpo, y mide 21,9 kilómetros de altura. Casi tres veces el Everest. Pero el dato que de verdad pone los pelos de punta es otro: es tan alta que su cumbre sobresale de la atmósfera marciana. Técnicamente, la cima está en el vacío.

Una cumbre que respira espacio

Aquí conviene una aclaración honesta: la atmósfera de Marte ya es de por sí ridículamente fina. Apenas un 1% de la densidad de la nuestra a nivel del suelo. No es que el Olimpo sea tan alto que perfore una atmósfera como la terrestre —es que Marte apenas tiene atmósfera que perforar.

Aun así, el efecto es real y espectacular. Si pudieras plantarte en la cumbre, tendrías por encima un cielo negro con estrellas visibles a plena luz del día. Nada de azul. Nada de nubes. El vacío, casi a tocar.

Tan ancha que no podrías verla

Y ahora la parte que a mí me parece la más marciana de todas. El Olimpo mide unos 600 kilómetros de diámetro: más o menos la superficie de un país entero. Si te dejaran en su base con la intención de admirarla, no verías absolutamente nada.

¿El motivo? La curvatura del planeta. La ladera se pierde en el horizonte antes de que puedas llegar a ver la cima. Podrías estar de pie sobre el volcán más grande del sistema solar, mirando alrededor, y jurar que estás en una llanura cualquiera.

No es un pico afilado: es un escudo

Aquí toca desmontar la imagen mental que casi todos tenemos. El Olimpo no es un cono puntiagudo como los volcanes de los dibujos. Es un volcán en escudo, del mismo tipo que el Mauna Loa de Hawái, y sus laderas tienen una pendiente media de unos 5 grados.

Traducido: subirlo no se parecería a escalar. Se parecería más a caminar por una cuesta suave durante cientos de kilómetros. Lo que impresiona del Olimpo no es lo empinado, es la escala.

¿Por qué Marte sí y la Tierra no?

La respuesta está bajo nuestros pies. En la Tierra, la corteza está partida en placas tectónicas que se mueven lentamente. Cuando un volcán se forma sobre un punto caliente del manto, la placa lo va desplazando y el volcán acaba desconectándose de su fuente de magma. Se apaga. Por eso Hawái es una cadena de islas y no una sola montaña gigantesca: cada isla es un volcán que pasó por encima del mismo punto caliente y luego siguió su camino.

En Marte no hay placas que se muevan. La corteza está quieta. Así que el magma salió siempre exactamente por el mismo sitio, capa sobre capa, durante miles de millones de años. Sin nada que interrumpiera el proceso, el resultado fue acumulándose hasta alcanzar un tamaño que en la Tierra sería sencillamente imposible.

Un gigante que nadie ha pisado

El Olimpo sigue ahí, en la región de Tharsis, esperando. Ninguna misión tripulada ha llegado nunca a Marte, así que ningún ser humano ha puesto un pie en la montaña más grande que conocemos. De momento solo la hemos visto desde órbita.

Y quizá eso sea lo mejor del dato: que el récord de altura del sistema solar lo ostenta un lugar al que todavía no hemos podido ir.

¿Te ha volado la cabeza? Compártelo con ese amigo que se cree que el Everest es la montaña más alta que existe. Nos vemos en el próximo dato. — Luna Rivera

Luna Rivera

Luna Rivera

Divulgadora de ciencia, tecnología e historias que cambian cómo ves el mundo. Un dato increíble cada día, en 60 segundos.

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