Es una de esas «verdades» que casi todos aprendimos de pequeños: la sangre sin oxígeno es azul, y solo se vuelve roja cuando entra en contacto con el aire al hacernos un corte. Lo «demuestran» las venas azuladas de nuestras muñecas. Pues bien, es completamente falso. La sangre humana es siempre roja. Vamos a desmontarlo.
El bulo
La creencia dice que la sangre pobre en oxígeno (la que circula por las venas de vuelta al corazón) es azul, y que solo adquiere su color rojo al oxigenarse o al salir al exterior. Como «prueba» definitiva, señalamos las venas que se ven azules bajo la piel.
Por qué circula
El mito tiene dos grandes culpables. El primero son los diagramas de anatomía: desde hace siglos, los libros pintan las arterias de rojo y las venas de azul, simplemente para poder distinguirlas de un vistazo. Nadie suele aclarar que ese azul es solo un código de color, no el color real de la sangre. El segundo culpable es la propia observación: si vemos líneas azuladas bajo la piel y nos han dicho que las venas llevan sangre «sin oxígeno», parece lógico concluir que esa sangre es azul. La expresión «sangre azul» para referirse a la aristocracia remató la faena.
Lo que dice la ciencia
La sangre humana es roja siempre, en todo momento. Su color se debe al hierro de la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno. Cuando está oxigenada (en las arterias) es de un rojo brillante; cuando ha soltado el oxígeno (en las venas) es de un rojo oscuro, casi granate. Pero nunca, jamás, es azul. Cualquiera que haya donado sangre o le hayan hecho un análisis lo ha visto con sus propios ojos: la aguja entra en una vena azulada, pero lo que sale al tubo es sangre roja oscura.
Entonces, ¿por qué vemos las venas azules? Es una ilusión óptica. Al mirar la vena a través de varias capas de piel y grasa, la luz roja (de onda larga) penetra y es absorbida por la sangre oscura, mientras que la luz azul (de onda corta) se refleja más hacia nuestros ojos. Es exactamente el mismo fenómeno físico, la dispersión de la luz, que hace que veamos azul el cielo.
Un último dato fascinante: la sangre azul de verdad sí existe en la naturaleza, solo que no en nosotros. Los pulpos, los calamares y los cangrejos herradura tienen sangre auténticamente azul, porque en lugar de hemoglobina con hierro usan una proteína basada en cobre, la hemocianina, que se vuelve azul al unirse al oxígeno.

Veredicto 🛡️
FALSO. La sangre humana nunca es azul: es roja brillante cuando lleva oxígeno y roja oscura cuando no. Las venas se ven azuladas por un simple efecto óptico de la luz al atravesar la piel, no por el color de la sangre. Eso sí, la sangre azul existe… pero tendrías que ser un pulpo.
