El mito de los gatos y la peste: una historia con trampa
Seguro que te suena esa historia que circula por internet año tras año. Es de esas que nos encantan porque tienen todos los ingredientes: un villano medieval, superstición, fuego y plagas apocalípticas. Pero, ¿y si te digo que la culpa del Papa Gregorio IX en la Peste Negra es un bulo monumental? Vamos a desmontarlo paso a paso.
El origen de un bulo irresistible
La versión más repetida dice que, en 1233, el Papa Gregorio IX publicó la bula Vox in Rama, donde declaró demoníacos a los gatos negros. A partir de ahí, Europa entró en una caza de brujas felina, se exterminaron millones de gatos, las ratas camparon a sus anchas y la pulga de la rata (la verdadera transmisora de la peste) acabó con un tercio de la población. Redondo, ¿verdad? Pues la realidad es mucho más aburrida, pero también más fascinante.
Lo que realmente dice la bula Vox in Rama
La bula existe, sí. Datada en 1233, Vox in Rama es un documento dirigido a las autoridades eclesiásticas de Alemania que describe, con pelos y señales, el ritual de iniciación de una secta luciferina llamada los stedinger. En ese ritual, aparece una especie de gato negro al que los fieles besaban en el trasero como muestra de honor. Pero la bula no ordena matar gatos ni los demoniza a todos; solo condena a esa secta concreta. Fue enviada a cinco personas. No se imprimió para toda la cristiandad; ni siquiera habla de los gatos como animales cotidianos. La idea de que una carta papal desató una masacre continental es pura ficción moderna.
La cronología que lo desmiente sin esfuerzo
Y aquí viene el dato que apaga el fuego. La Peste Negra, esa epidemia devastadora de peste bubónica, no llegó a Europa hasta 1347. Ciento catorce años después de la bula. Si en 1233 se hubiera matado a todos los gatos, las ratas y la peste habrían explotado mucho antes. Pero no fue así: la epidemia entró por los puertos de Sicilia a través de barcos genoveses procedentes del mar Negro, y coincidió con cambios climáticos que multiplicaron las pulgas en las ratas negras. La historia de los gatos es un error cronológico tan grande como decir que los dinosaurios se extinguieron por culpa de los teléfonos móviles.
Los gatos en otras culturas y la verdad incómoda
Además, si la ausencia de gatos fuera la causa, lugares como Egipto o Asia no habrían sufrido la peste. Y la sufrieron con la misma crueldad. En Egipto los gatos eran venerados como dioses, protegidos por leyes sagradas; en el mundo islámico se les consideraba puros y se les dejaba pasear por las mezquitas. Aun así, la peste arrasó El Cairo y devastó ciudades del Asia central. La peste era una enfermedad ligada a las rutas comerciales, a la falta de higiene y a factores ecológicos mucho más complejos que un simple “matamos gatos y vinieron las ratas”.
¿Por qué nos encanta este bulo?
Quizás porque nos hace sentir superiores a nuestros antepasados medievales, como si hubieran sido tontos supersticiosos mientras nosotros somos racionales. Pero la verdad es que la sociedad medieval no odiaba a los gatos; los valoraba como cazadores de roedores y los usaba en monasterios, almacenes y barcos. La Inquisición no perseguía gatos; perseguía herejes. El bulo es un anacronismo que resume mal siglos de historia.
Así que ya sabes: la próxima vez que veas ese meme, responde con la fecha. No fue la Iglesia, no fueron los gatos y no fue en 1233. La historia es más compleja y, por eso, mucho más interesante.
¿Conocías este bulo? ¿Qué otra leyenda medieval te gustaría que investigara? Cuéntamelo en los comentarios, te leo siempre.

